Almirall se encuentra ahora a precios atractivos para el largo plazo

Después del fuerte desplome sufrido en julio por la compañía farmacéutica, las acciones amagaron en septiembre con retomar las subidas pero de nuevo han buscado apoyo en los mínimos marcados a finales de julio, e incluso amagan con perder los mismos por debajo de 7,60€ el título. Aunque la cotización debía recoger el profit warning lanzado por la dirección en julio, lo cierto es que si se analizan los números de la empresa, la misma empieza a encontrarse a unos múltiplos atractivos si la comparamos con el resto del sector a nivel europeo. A continuación se analiza la situación financiera y directiva de la empresa para poder comprender mejor hacia donde se dirige la misma en el futuro y sobre todo, que pueden esperar de la evolución de sus títulos los accionistas.

Las cifras de Almirall

Como se ha comentado anteriormente, la compañía redujo sus previsiones financieras en el mes de julio, debido principalmente a problemas financieros con su filial en Estados Unidos. Aún así, no se debe olvidar que el negocio estadounidense representa menos de un tercio del total de ventas de la multinacional española, por lo que el impacto real no debería haber supuesto semejante descalabro en el precio de las acciones del grupo, aunque bien es cierto que la caída puede estar en parte justificada por la tendencia ascendente del negocio norteamericano, ya que precisamente esta ha sido el área geográfica de mayor crecimiento para la empresa farmacéutica  a nivel mundial durante los últimos ejercicios.

Mas allá de cifras de ventas y beneficio, se debe recordar que la empresa española cuenta con cuatro centros de investigación a nivel mundial: Sant Feliu de Llobregat (España), Reinbek (Alemania), Lugano (Suiza) y Exton (Pennsylvania, Estados Unidos). En dichos centros se están llevando a cabo actualmente estudios clínicos que pueden suponer un importante impulso a las ventas si la compañía recibiese la aprobación de la FDA estadounidense y sus homólogos mundiales para comercializar sus nuevos fármacos. Entre dichos fármacos, se encuentran actualmente en periodo de pruebas iniciales fármacos para el tratamiento de la rosácea y pénfigos. En fase dos y tres se encuentran también cuatro fármacos para diferentes indicaciones (ictiosis en fase II, y alopecia androgenética, psoriasis en uñas y onicomicosis en fase III). Ante un portfolio tan amplio, el potencial de ventas de estos medicamentos es elevado para una compañía del tamaño de Almirall (pequeña si se compara con gigantes como Novartis, Roche, Bayer, Novo-Nordisk, Sanofi, Merck, Gilead, Amgen, Biogen, etc.) y por tanto, su aprobación podría suponer un fuerte impulso para las acciones de la farmacéutica española.

De hecho, se espera que para el año 2020 el grupo cuente con varios de estos medicamentos ya aprobados y generando ventas y beneficios anualmente: la estimación para el año 2020 es de 850 millones de euros de ventas y un beneficio algo superior a los 120 millones de euros (0,63€ de beneficio por acción). Con estas cifras y teniendo en cuenta que la empresa cotiza actualmente alrededor de los 7,50 euros, obtenemos que la empresa cotiza a un PER (precio de cotización entre beneficios) de poco más de 12 veces para el periodo 2019-2020, un atractivo PER si lo comparamos con empresas del sector a nivel europeo equiparables (Novartis cotiza a un PER estimado de 19 veces para el año 2020, Roche lo hace a un PER 14,7 veces y Sanofi lo hace a un PER 13,2 veces para el mismo año). Si bien es cierto que las tres empresas competidoras mencionadas anteriormente son gigantes dentro del sector y siempre cotizan con cierta prima respecto al resto del sector, es indudable que Almirall cotiza actualmente en un rango de precios atractivo de cara al largo plazo. Este atractivo aumenta incluso más si analizamos su balance y realizamos una previsión conservadora de la evolución del mismo de aquí al año 2020: actualmente, la empresa cuenta con 110 millones de euros de caja neta (0,64€/acción de caja neta), y si sumamos la tendencia histórica de acumulación de caja que suele realizar la empresa de aquí a finales del año 2020, nos encontramos con que la caja neta de Almirall superará los 370 millones de euros para dicho periodo (2,14€/acción).

Aplicando las medias del sector y las cifras propias del grupo, nos encontramos con una empresa que como hemos podido ver cotiza a múltiplos inferiores a la media del sector y que además, cuenta con una posición de caja neta muy interesante de cara al largo plazo (2,14€/acción de caja neta en 2020 vs. 7,60€ de cotización actual) y remunera a sus accionistas con un dividendo creciente a lo largo de los años y que suele rondar los 0,20€ por título anualmente (alrededor del 3% de rentabilidad por dividendo a precios actuales). Como se puede comprobar en este análisis del grupo farmacéutico, la empresa cotiza a precios atractivos comparándola con el sector, si bien es cierto que la buena marcha prevista para el futuro viene condicionada por la aprobación de varios de los medicamentos nombrados anteriormente en fase II y III. De estas aprobaciones dependerá la evolución prevista en este artículo, y será por tanto el factor clave a seguir por parte de los accionistas de una empresa que apunta a crear un importante valor de cara al futuro.

El atractivo accionariado

Se debe destacar de entre el resto de noticias que rodean a la compañía un atractivo accionariado, y es que según figura en su último informe anual (página 35), dos sociedades asociadas históricamente a la familia Gallardo Ballart (nombrados recientemente como la fortuna número 16 de España según la publicación anual de Forbes) controlan el 66,64% del total del capital de la farmacéutica española. Dichas sociedades son Grupo Plafin S.A., que controla un total de 71.428.815 de acciones del grupo (el 41,30%), y Todasa S.A., que controla a su vez 43.831.004 acciones, equivalentes al 25,34% de las acciones de Almirall. Esta fuerte implicación familiar en el capital de cualquier empresa cotizada suele ser un síntoma de confianza para el mercado, ya que es una familia la que tiene su patrimonio personal invertido en la empresa en cuestión. Se debe vigilar por tanto la aprobación de medicamentos en los próximos ejercicios para poder reafirmar este análisis, pero hablando de una empresa familiar, sin deuda y que obtiene beneficios anualmente, el margen de error es ya mínimo en este caso.

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