Endesa ofrece un gran dividendo a medida de Enel

Tras el regalo del Gobierno de España al Gobierno de Italia en el año 2008 con la venta de la hasta entonces Empresa Nacional De Electricidad S.A. (ENDESA), la italiana ha ido desmantelando progresivamente y a su antojo la que un día fue la mayor compañía eléctrica del país y una de las mas importantes en todo Latinoamérica. Tras hacerse con la mayoría de las acciones del grupo madrileño, Enel (controlada en un 23,60% por el Gobierno de Italia, máximo accionista de la empresa) ha ido desmantelando la empresa para hacer de esta operación una operación societaria digna de estudio en las mejores universidades del mundo sobre como exprimir al máximo una compañía que ha sido utilizada como puente para sacar de un coma profundo a la italiana Enel SpA, una compañía menor al tamaño entonces de Endesa y asfixiada por una deuda de la que sorprendentemente aún no ha logrado deshacerse, a pesar de haber recibido algo más de 30.000 millones de euros mediante dividendos cobrados de Endesa en estos diez años, una cifra impactante si se tiene en cuenta que el grupo estatal italiano pagó 36.000 millones de euros por hacerse con el 92% Endesa (actualmente posee el 70% de las acciones tras vender un 22% a mercado hace pocos años).

 

La antigua acción de oro del Gobierno de España

Tras obligar la Comisión Europea a España a deshacer la denominada acción de oro (legislación mediante la cual se protegía la pertenencia de Endesa al Gobierno Español con limitaciones a la propiedad y derechos de voto en la eléctrica) en Endesa años antes de la guerra de OPAs, Endesa quedo a merced de grupos dispuestos a sacar beneficio de dicha decisión legislativa europea. Entre ellos están básicamente los que en su momento fueron potenciales compradores de la compañía: Acciona, Gas Natural, la eléctrica alemana E.ON y la italiana Enel, quien a la postre se haría con el control del grupo español con el respaldo de Acciona. Quedan dudas aún hoy de quien fue el responsable final de dicha venta a los italianos, pero no cabe duda que los mismos compradores han sabido hacer autentica magia financieramente hablando con Endesa (mediante la venta de activos de Endesa a Enel y posteriormente, con el dinero obtenido por la venta pagando generosos dividendos a la propia Enel, con lo que Enel ha comprado activos de gran calidad a un coste cero).

Como se ha podido ver en el caso de Endesa acerca de lo peligroso que resulta eliminar la acción de oro en compañías estratégicas, conviene revisar la problemática actual en la que se encuentra el Gobierno de España en lo que a Red Eléctrica y Enagás se refiere (analizada en detalle en este enlace), un camino que de seguir los mismos pasos podría acabar de la misma manera: con dos empresas estatales bajo el mandato de otra multinacional extranjera. Un caso similar podría darse también con el gestor aeroportuario AENA (donde el Gobierno de España controla actualmente el 51% de las acciones), cotizado en la bolsa de Madrid y que opera en forma de monopolio a nivel nacional y que es analizado con detalle en este enlace.

 

El futuro de Endesa

Como se ha podido comprobar a lo largo de este artículo, la actual Endesa nada tiene que ver con la compañía que un día fue. Tras desprenderse por mandato de Enel de todos sus activos de generación y distribución fuera de la península ibérica, la empresa ahora solo cotiza en la bolsa española sus actividades en España y Portugal, mercados maduros y sin apenas recorrido de cara al futuro. Lo cierto es que el riesgo de que la inversión se torne negativa invirtiendo en Endesa es mínimo, puesto que la misma tiene unos niveles de deuda totalmente asumibles por la empresa. Actualmente, la empresa apenas es capaz de aumentar sus ventas anuales (incluso en los últimos tres ejercicios las mismas han caído) y las mismas se encuentran en el entorno de los 20.000 millones de euros, siendo una de las principales empresas de electricidad del país. Si se tiene en cuenta que la empresa opera con un margen de beneficio neto (beneficio neto sobre ventas) del entorno del 7% anual, nos encontramos con una empresa que gana al año alrededor de 1400 millones de euros, o lo que es lo mismo, 1,40€ de beneficio neto por acción (a repartir íntegro entre sus accionistas bajo mandato de Enel para poder recuperar mas rápidamente la inversión acometida en la compra de la propia Endesa). La deuda del grupo se sitúa en el entorno de los 5500 millones de euros, por lo que no existe riesgo financiero en este aspecto: el negocio es tan previsible y estable que la compañía podrá ir haciendo frente al vencimiento de la misma en los próximos ejercicios sin mayor problema.

Es muy probable que en la próxima década Enel tome una decisión respecto al porcentaje de acciones de Endesa que no controla: bien podría lanzar una OPA sobre la totalidad de acciones del grupo español, o bien podría ir desprendiéndose de sus acciones en Endesa progresivamente como ha hecho con pequeños paquetes de acciones hasta ahora una vez exprima al grupo español al máximo mediante la venta de activos y el pago de dividendos. Esta segunda opción se antoja como la mas probable puesto que Enel se ha encargado a lo largo de todos estos años de sacar a bolsa las diferentes filiales latinoamericanas del grupo (y que cuentan con un mayor potencial de revalorización a largo plazo) y de las que ahora es máximo accionista (posee un 51,8% de Enel Americas (donde se agrupan las actividades de la antigua Endesa en Brasil, Colombia, Perú y Argentina) y un 60,6% de Enel Chile, antigua filial de la española en el país).

 

En resumen

Actualmente, las acciones de Endesa cotizadas en la bolsa de Madrid ofrecen poco potencial al alza puesto que hoy en día únicamente concentran bajo el paraguas de Endesa S.A. las actividades en la península ibérica del grupo, un mercado ya maduro y sin expectativas de grandes crecimientos en el futuro. Además, Enel ha dado orden a la dirección de la española de repartir íntegro todo el beneficio neto de los próximos años en forma de dividendo, por lo que resulta imposible crear valor más allá un gran dividendo anual que no compensa la apatía de la empresa energética en bolsa.

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