Red Eléctrica y Enagás, las gemelas que combinan crecimiento y dividendo

Son pocos los sectores que pueden presumir de ser un monopolio, con los beneficios lógicos que este título acarrea pero también con ciertos riesgos. Entre estos escasos sectores, nos encontramos con dos empresas de sobra conocidas por los inversores de la bolsa española: Red Eléctrica y Enagás. Como sus nombres indican respectivamente, la primera de ellas es la única gestora autorizada para transportar electricidad a lo largo del territorio nacional. La segunda realiza la misma labor de transporte y almacenamiento con el gas natural. Ambas actividades están reguladas y las tarifas que pueden aplicar las compañías son también fijadas por el Gobierno de España. Dicha limitación gubernamental no quita para caer en una primera reflexión de calado: el mercado eléctrico de luz y gas en España es un fiel reflejo de la marcha económica y social del mismo, y en una sociedad de bienestar como es considerada por el FMI la española, el consumo de estos bienes tiende a aumentar incluso a un mayor ritmo per cápita que en el caso de economías emergentes o de ingresos bajos.

Llegados al primer punto de cualquier inversión (analizar los pros/contras de la misma), nos encontramos con que ambos negocios son regulados por leyes nacionales y comunitarias de energía, por lo que se trata de negocios sin grandes sobresaltos pero tampoco grandes tasas de crecimiento anuales. Debido a que la actividad de ambas empresas es considerada estratégica para el Gobierno, las mismas cuentan con su respaldo financiero: es decir, las dos compañías dependen de una buena financiación por parte del Gobierno de España (entendida por financiación a bajos tipos de interés), pero también cuentan con su respaldo para poder operar sin problema con una deuda que en otros sectores podría ser considerada excesiva (de alrededor de 3-5 veces EBITDA).

 

Las polémicas acciones de oro del Gobierno de España 

El Gobierno cuenta con unas acciones especiales que escapan a la propia regulación fijada por el ejecutivo para ambas empresas, y que dice que ningún accionista privado puede controlar mas del cinco por ciento del capital de cualquiera de las dos empresas. A su vez, ningún accionista privado puede superar el tres por ciento de los derechos de voto excepto el propio Gobierno de España (que no tiene limitación alguna ni en propiedad de acciones ni en derechos de voto) como podremos ver a continuación en el análisis a detalle de las dos compañías. Por último, cabe destacar que si el accionista en cuestión es un generador o comercializador de electricidad o gas verá reducidos sus derechos de voto a cero según establece la normativa gubernamental.

Desde la Comisión Europea se pide al Gobierno que de marcha atrás con dichas acciones de oro (reafirmadas en el año 2013 mediante la Ley Eléctrica y La Ley de Hidrocarburos), ya que no permiten la libre circulación de capitales (como ya obligó años atrás al propio Gobierno de España a deshacer dichas acciones de oro en icónicas empresas nacionales como Tabacalera o Endesa entre otras). Un caso similar se dio en Bélgica hace unos años, donde el Gobierno logró que la Comisión Europea respetase al menos en parte dicho control nacional (permitiendo la libre compra de acciones en el mercado por parte de cualquier inversor privado, pero vetando al mismo en los derechos de voto si el servicio público de suministro de electricidad o gas se viera amenazado por intereses financieros de un supuesto inversor privado) sobre el único operador de transmisión de electricidad cotizado en la bolsa de Bruselas (junto a Fluxys, equivalente a Enagás en Bélgica): se trata de Elia System Operator, operador de la red eléctrica del país y controlado principalmente por la sociedad Publi-T SCRL (que con un 44,96% de las acciones agrupa a la mayoría de autoridades locales de Bélgica: Publi-T es controlada en un 60% por el Gobierno de Flandes, en un 30% por el Gobierno de Valonia y en un 10% por la sociedad Interfin NV, sociedad asociada al estado belga). Además, como podemos ver en este enlace la sociedad es controlada en un 2,51% por la sociedad Publipart SA,  perteneciente al Gobierno de la provincia belga de Lieja como se puede apreciar en este enlace (en la sección “Organigramme”). Por su parte, la sociedad Interfin NV controla otro 4,27% de la sociedad a título personal. Para terminar con este entramado societario que demuestra que el Gobierno de Bélgica controla la mayoría absoluta de Elia de forma indirecta, nos encontramos con que Belfius Insurance (aseguradora perteneciente al banco estatal Belfius) controla el 1,86% de las acciones como hemos podido ver en el primer enlace donde figuraban los mayores accionistas del operador eléctrico.

Resumiendo: sería una tremenda injusticia por parte de la Comisión Europea obligar al Gobierno de España a deshacer dichas acciones de oro por controlar directamente dicha participación en ambas compañías, ya que como hemos podido averiguar en este artículo, el estado de Bélgica controla el 53,60% de las acciones de Elia de forma indirecta mediante un entramado societario propio de infinidad de sociedades belgas. Como colmo, las dos “ex empresas españolas nacionales” mencionadas en el artículo (Endesa y Tabacalera) en las que el Gobierno de España se vio obligado a deshacer su acción de oro acabaron en manos de empresas privadas y en el peor de los casos, empresas públicas extranjeras como fue con el caso de Endesa, en la que la empresa pública italiana Enel SpA (controlada en un 23,60% por el Gobierno de Italia) tiene actualmente el 70,10% de Endesa, operación redonda para la empresa italiana que ademas, ha desmantelado la española en su propio beneficio como se puede leer con mayor detalle en este enlace. Solamente cabe esperar que la historia no se repita de nuevo con Red Eléctrica y Enagás.

 

El interés de invertir en ambas empresas

Red Eléctrica es controlada en un 20% por el Gobierno de España de forma directa (a través de la SEPI), y la empresa con sede en Alcobendas tiene el merecido premio de encontrarse entre las de mejor rendimiento dentro del índice IBEX-35 desde el momento en que la misma salió a bolsa poco antes del año 2000, periodo en el que ha multiplicado su valor por mas de once y ha premiado a sus accionistas con un uno de los mejores dividendos del mercado nacional (entorno al 5-6% anual). El motivo de esta alta retribución es precisamente su modelo de negocio, regulado y de bajo crecimiento, por lo que son raros los movimientos bruscos al alza o a la baja, es decir, Red Eléctrica es una acción fiable como pocas en el largo plazo, donde con paciencia se conseguirá vencer al índice nacional mediante un dividendo creciente y una revalorización bursátil constante. En el caso de Enagás (controlada en un 5% por el Gobierno de España mediante la SEPI), puede aplicarse todo lo anteriormente mencionado puesto que se trata de un negocio igualmente predecible y regulado, por lo que el tiempo es el mejor consejero también en una empresa que crece a un ritmo incluso algo más moderado que Red Eléctrica.

En lo que a números se refiere, cabe destacar que ambas compañías son aún grupos nacionales si miramos al origen donde se genera la mayor parte de su negocio (en el caso de Red Eléctrica se genera aún el 92% de las ventas en España, y en el caso de Enagás este porcentaje es incluso mayor, ya que el grupo genera el 99% de sus ventas dentro de España). Las ventas anuales consolidadas de Red Eléctrica son alrededor de un 50% superiores a las de Enagás, y teniendo en cuenta que ambas operan con márgenes de beneficio neto propios del sector monopolístico (35% sobre ventas en promedio en ambos casos, al igual que sucede con AENA, gestor aeroportuario español que opera en forma de monopolio y que es analizado con detalle en este enlace) al que pertenecen, es comprensible que el valor de la compañía transmisora de electricidad sea también alrededor de un 50% superior al valor de mercado de Enagás.

Si comparamos ambas empresas con los competidores europeos de las mismas nos encontramos con que Enagás cuenta con menores márgenes de beneficio neto que la italiana Snam (33% vs. 37%), mientras que la española tiene un mejor ratio deuda/EBITDA que la italiana (5 veces en el caso de Enagás vs. 5,7 veces en el caso de Snam), motivo por el cual probablemente la empresa española dedica al pago del dividendo anualmente cerca del 82% del beneficio neto, mientras que la italiana dedica el 80%. Como se puede apreciar en esta breve comparación, los números son muy similares en ambas empresas, aunque Snam triplica en valor de mercado a la española, lo cierto es que el resto de métricas son muy parejas y resulta difícil elegir un valor favorito entre los dos: quizás Enagás por tener una mayor rentabilidad por dividendo a precios actuales (5,8% anual vs. 4,5% para Snam), ya que la evolución de ambas empresas suele ser parecida en el largo plazo.

En el caso de Red Eléctrica, la española es la mejor alternativa si miramos el ratio deuda/EBITDA, donde la empresa madrileña tiene el ratio más bajo de la industria a nivel europeo: 3,2 veces (por 7,9 veces para la belga Elia, 5,2 veces para la italiana Terna y 5,5 veces para la portuguesa RENE). En cuanto a los margenes de beneficio neto, Red Eléctrica domina de nuevo el panorama europeo, con una margen sobre ventas estimado para el año actual del 33,5% (frente a un 23,3% para Elia, un 30,1% para Terna y un 16,4% para RENE). Por último, y por realizar la misma comparación respecto a Enagás, nos centraremos en el payout (porcentaje del beneficio destinado al pago del dividendo anual): Red Eléctrica destina el 74% de su beneficio neto al pago del dividendo, mientras que Elia destina el 47%. En los casos de Terna y RENE, estos porcentajes son del 64,1% y 80,3% respectivamente. En este caso, el ratio de payout es un evidente ejemplo de que a mayor ratio de deuda/EBITDA, menor es el porcentaje que puede destinarse libremente al pago del dividendo anual. Concluyendo la comparativa europea, en este caso vamos a seleccionar a Red Eléctrica, ya que supera en dos de tres apartados a sus competidores y el payout que aplica se puede considerar correcto viendo la relación deuda/EBITDA-payout.

En los últimos años ambas compañías se han expandido en Latinoamérica y Europa mediante la compra de operadores similares en países de ambas regiones: Red Eléctrica es propietaria de la empresa de transmisión eléctrica en el sur de Perú Redesur (que opera en las regiones de  Arequipa, Moquegua, Tacna y Puno), así como de la compañía Red Eléctrica Andina, con sede en la región de Arequipa y dedicada principalmente a el mantenimiento eléctrico en media y alta tensión, sistemas de protección para la red eléctrica, etc. como se desprende de su web. Por su parte, en Chile cuenta con el 50% de las acciones de la sociedad Transmisora Eléctrica del Norte (TEN), sociedad en la que controla el restante 50% la sociedad francesa Engie. TEN se encarga de conectar los sistemas eléctricos del centro y norte del país mediante la línea Mejillones-Cardones, que cuenta con una longitud de 600 kilómetros. Además, Red Eléctrica ha logrado adjudicarse recientemente trabajos en consorcio con la empresa Cobra Instalaciones y Servicios para la ejecución y posterior explotación de alrededor de 260 kilómetros de líneas eléctricas también en Chile. Mas allá de la gestión directa de filiales mencionada, cabe destacar que Red Eléctrica es propietaria de un 5% de las acciones de la compañía portuguesa Redes Energéticas Nacionais-RENE (comparada anteriormente), el equivalente a Red Eléctrica en el país luso y que cotiza en la bolsa portuguesa.

Enagás por su parte comenzó su andadura internacional en el año 2011, cuando compró una participación accionarial del 40% en la planta TLA Altamira (México). El grupo cuenta en la actualidad con presencia en seis países a nivel mundial excluyendo a España y México: Chile (donde tiene una participación del 45,4% en la Planta de Regasificación GNL Quintero, cercana a la capital del país, Santiago de Chile), Perú (tras adquirir en 2014 el 28,94% de las acciones de la empresa Transportadora de Gas del Perú (TgP), y el 51% de la sociedad Compañía Operadora de Gas del Amazonas (Coga)), Suecia (tras adquirir en 2015 el 50% de las acciones de Swedegas, compañía propietaria de una red de 600 kilómetros de gasoductos de alta presión en Suecia) y, a través del proyecto Trans Adriatic Pipeline, en Grecia, Albania e Italia, donde cuenta con una participación accionarial directa del 16%.

 

En resumen

Como se ha podido ver a lo largo del artículo, ambas empresas son apuestas ganadoras a largo plazo sea cual sea el entorno, pues el servicio que ofrecen ambas es considerado de primera necesidad para el gobierno de cualquier país. Más allá de contar con poca volatilidad en los títulos de ambas empresas debido a la recurrencia de sus resultados, el mercado parece no terminar de valorar el potencial existente en el plano internacional, donde ambas empresas comienzan a diversificar su actividad con mayor insistencia en los últimos años de cara a generar ingresos adicionales que puedan repercutir positivamente en el retorno de los accionistas en el largo plazo. En definitiva, ambas empresas se encuentran entre las candidatas ideales de cualquier cartera a largo plazo que busque un valor seguro y constante en sus retornos a lo largo del tiempo.

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