Empresas cotizadas en las que el Gobierno Vasco podría tomar participaciones

Ha sido en 2018 cuando el ejecutivo vasco ha decidido lanzar un fondo de inversión al más puro estilo del fondo soberano noruego (el mayor del mundo por número de activos y que comenzó su andadura invirtiendo en la petrolera estatal Statoil para después diversificar sus inversiones a todos los sectores a nivel mundial y que se analiza a fondo en este enlace) para, según explica, invertir en empresas locales con potencial tecnológico e innovador con el fin de garantizar su arraigo y creación de riqueza en Euskadi. Cabe recordar que dichas inversiones únicamente pueden estar destinadas a empresas que no atraviesen situaciones consideradas como de riesgo financiero y con las que se pueda entender que el ejecutivo vasco “rescata” empresas mediante la inyección de fondos públicos, situación prohibida y considerada ayuda ilegal de un Estado según la Normativa Europea.

Dicho fondo será gestionado por el Instituto Vasco de Finanzas (IVF), gestionado íntegramente bajo el mandato del ejecutivo vasco, y para esta primera ronda de inversión el fondo ha sido dotado con treinta millones de euros (la previsión inicial es que dicho fondo llegue a alcanzar unos activos bajo gestión de unos 250 millones de euros, por lo que este apenas sería el primer paso de este fondo público), de los cuales ha destinado ya la mitad a la toma del 1,24% de una de las joyas de la corona de la industria vasca: Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (más conocida como CAF), fabricante de material ferroviario conocido a nivel mundial y que cuenta actualmente con la mayor cartera de pedidos de su historia (superior a los 6.000 millones de euros, es decir, garantizando empleo y continuidad en el proyecto empresarial para al menos los próximos cinco años según el ritmo de entrega alcanzado en los últimos ejercicios). Se da la circunstancia de que el Gobierno Vasco ha comprado este paquete accionarial a Kutxabank (quien anteriormente a esta venta controlaba 4.818.523 acciones del grupo, o lo que es lo mismo, el 14,10% del capital social), entidad vasca semipública y que busca deshacerse de sus participaciones industriales en los próximos ejercicios para centrarse en su actividad principal.

Otras cotizadas candidatas

Si bien es cierto que el movimiento del Gobierno Vasco debe considerarse únicamente como un espaldarazo a la continuidad del proyecto industrial de muchas empresas vascas para las próximas décadas, también es cierto que si se diese el caso de una hipotética operación corporativa en una de ellas, el ejecutivo podría actuar como juez de la misma haciendo valer sus derechos de voto en dichas empresas. De cara a los inversores privados, el que el nuevo fondo invierta en una determinada empresa garantiza que el alcance del proyecto de la misma se asegura de cara al futuro. Ahora es momento de conocer donde podrían ir destinados los de momento 235 millones restantes que el fondo ha dicho podría invertir en los próximos años si se destinase el cien por cien de los mismos a empresas cotizadas en la bolsa y que tienen su sede u origen en el País Vasco (ordenadas según su actual capitalización de mercado y su actual sede):

1) BBVA (Madrid, Comunidad de Madrid): Aunque la sede se encuentre en la capital de España, los lazos del banco con origen vasco con su tierra son innumerables. De hecho, BBVA ostenta actualmente una participación del 14,9% en otra empresa de este listado, Tubos Reunidos (situación similar a la ya ejecutada por el triangulo Gobierno Vasco-Kutxabank-CAF) y que se analiza con más detalle posteriormente. Una toma de participación en el banco se antojo poco probable debido al tamaño y escala del segundo mayor banco de España.

2) Iberdrola (Bilbao, Bizkaia): Actualmente Kutxabank tiene una participación de 109.279.391 acciones en la empresa, o lo que es lo mismo, el 1,73% de la eléctrica vasca. En este sentido, si el grupo financiero sigue con la desinversión de activos financieros comenzada en CAF, se facilitaría mucho la entrada del nuevo fondo en el capital de la eléctrica, una de las mayores empresas del sector a nivel mundial.

3) Siemenes-Gamesa (Zamudio, Bizkaia): Tras la reciente fusión con Siemens (analizada en detalle en este enlace), el conglomerado alemán controla ahora el 59% de las acciones, por lo que este quizás es de momento el único caso de gran empresa vasca  industrial en el cual el mayor accionista no pertenece a la comunidad si exceptuamos a dos gigantes como BBVA e Iberdrola. La buena noticia para el Gobierno Vasco es que precisamente Iberdrola es un histórico accionista del grupo alavés (controla el 8,07% de las acciones, y si un día la empresa quisiera estar interesada en vender dicho paquete accionarial encontraría comprador en el fondo vasco, que ha considerado a Gamesa una de las joyas de la corona de la industria vasca).

4) CIE Automotive (Bilbao, Bizkaia): El mayor exponente del sector ligado al automóvil en el ámbito nacional es también una preciada sociedad en la que los máximos accionistas nacionales corporativos controlan cerca del 45% de las acciones, no estando del todo inmunes a posibles movimientos hostiles hacia una empresa que se ha convertido en un gigante dentro del sector gracias a una gestión prudente y al trabajo bien realizado durante décadas. Este interés y buena gestión se ha visto reflejado en alianzas forjadas históricamente como la sellada con la empresa hindú Mahindra and Mahindra hace unos años, que adquirió una participación en el grupo vasco (del 7,43% actualmente) para colaborar activamente a nivel mundial. Debido a la pertenencia a un sector en pleno auge a nivel mundial y un balance saneado, tendría todo el sentido estratégico que el grupo recibiese una compra accionarial por parte del fondo vasco para salvaguardar la propiedad vasca de cara al futuro en una de las mejores compañías dentro de la bolsa nacional en los últimos años.

5) Vidrala (Llodio, Álava): Las familias ligadas históricamente a la firma alavesa controlan alrededor del 35% de las acciones de forma directa y mediante sociedades radicadas en el País Vasco. En este caso, si sería factible ver una compra de una participación en una de las mayores vidrieras no solo a nivel nacional sino de toda Europa tras las compras realizadas durante los últimos ejercicios.

6) Masmovil (San Sebastián, Gipuzkoa): Al igual que sucede con Euskaltel, el mayor accionista de la empresa donostiarra es un fondo de inversión (Providence Equity Partners LLC) que controla el 18% del grupo. Los accionistas individuales y máximos accionistas del grupo controlan cerca del 35% de la empresa, y el sector es considerado vital dentro del ejecutivo vasco, por lo que se vería con buenos ojos la toma de una participación en forma de blindaje en la empresa a la vista de los recientes movimientos corporativos acaecidos dentro del sector en Europa.

7) Neinor Homes (Bilbao, Bizkaia): La inmobiliaria y promotora nacida de la antigua división inmobiliaria de Kutxabank en principio no entraría dentro de los requisitos del fondo vasco, puesto que no existe el buscado avance tecnológico, si bien es cierto que hablamos de una de las mayores promotoras de viviendas en el País Vasco, por lo que tampoco resultaría descabellado pensar en una posible inversión en la empresa con sede en Bilbao, sobre todo teniendo en cuenta que su mayor accionista (el fondo Lone Star) ostenta el 12,9% de la empresa y es cuestión de tiempo que busque una salida del capital de la empresa.

8) Euskaltel (Derio, Bizkaia): Quizás una de las empresas mas icónicas dentro del listado de cotizadas vascas, y en una situación inmejorable para que el nuevo fondo pueda acceder a su capital sin perder el ansiado arraigo que busca el mismo: Kutxabank es el mayor accionista con el 21,3% de las acciones, por lo que una venta parcial de esta participación en el futuro no estaría mal vista por ninguna de las partes.

9) Elecnor (Madrid, Comunidad de Madrid): Empresa vinculada históricamente al País Vasco, y con un accionariado familiar estable (diferentes familias controlan el 52,8% de las acciones mediante la sociedad conjunta Cantiles XXI SL) que en principio no la convierte en una de las principales favoritas a recibir una inversión por parte del fondo de inversión, ya que parece que su arraigo esta más que asegurado a la vista de la trayectoria de control sobre la empresa.

10) FAES Farma (Leioa, Bizkaia): Una de las empresas favoritas a entrar en el fondo de inversión debido a la falta de un gran accionista de referencia y el riesgo que esto implica de posibles movimientos hostiles. Teniendo en cuenta que los máximos accionistas particulares controlan apenas el dos por ciento de la empresa (y el mencionado fondo soberano de Noruega es el mayor accionista con el 3,11% del capital), resulta previsible ver próximos movimientos por parte del fondo en una de las mayores empresas del sector en la región en lo que a generación de riqueza y sobre todo empleo se refiere.

11) Global Dominion (Bilbao, Bizkaia): La empresa surge de una reciente escisión de CIE Automotive (que hoy en día controla el 50% de las acciones del grupo bilbaino), empresa mencionada anteriormente en este mismo artículo. Debido a esta configuración accionarial (teniendo en cuenta que pequeños accionistas particulares ligados históricamente a CIE controlan algo menos del 10% del grupo), resulta difícil imaginar que el fondo de inversión tuviese preferencia por hacerse con un paquete accionarial en Global Dominion y no en CIE Automotive, empresa matriz y más expuesta a posibles movimientos hostiles.

12) Tubacex (Llodio, Álava): En el caso de la empresa alavesa, apenas se llega al 20% en lo que a los máximos accionistas particulares se refiere, por lo que resulta de vital importancia garantizar el arraigo del grupo mediante una posible compra accionarial en un grupo que ya ha sido capaz de mejorar sus beneficios recientemente y ha logrado entrar en beneficios tras años complicados para los sectores ligados al petróleo.

13) Iberpapel Gestion (San Sebastián, Gipuzkoa): Teniendo en cuenta que los mayores accionistas particulares apenas controlan el 12% del capital de forma directa (con Miquel y Costas como mayor accionista corporativo con el 5,05% del capital de la empresa donostiarra), podría ser esta otra empresa considerada clave en lo que a mantener su arraigo y raíces se refiere, sobre todo teniendo en cuenta la papelera de Zikuñaga, situada a escasos kilómetros de San Sebastián y gran generadora de riqueza para la región, con recientes inversiones de calado anunciadas y que garantizan la viabilidad de la misma para las próximas décadas.

14) Vocento (Bilbao, Bizkaia): Se trata de una de las empresas con el capital más distribuido entre particulares y familias ligadas al País Vasco. El grupo editor esta controlado en cerca de un 50% por dichas familias y particulares, por lo que en principio no existe el mencionado riesgo a perder una empresa considerada icónica dentro de los medios españoles y que mejora su balance año a año tras una gran depresión sufrida por el sector y que ha sido capaz de capear mejor que rivales directos como el Grupo PRISA.

15) Tubos Reunidos (Amurrio, Álava): Como se ha mencionado anteriormente, BBVA controla de forma directa el 14,9% de las acciones de la empresa, por lo que una posible operación similar a la de CAF tendría lógica en este caso, con una entidad financiera desinvirtiendo activos no estratégicos en una empresa en la que los máximos accionistas particulares apenas alcanzan el 22% del capital social, existiendo aquí también el ya mencionado riesgo de movimientos hostiles dentro de la empresa alavesa.

 

Reinversión vía dividendos

Otro de los aspectos a considerar de dicho fondo más allá de las inyecciones puntuales de capital que el mismo obtenga en el futuro es que, dichas participaciones retroalimentarán el propio fondo mediante el cobro anual de dividendos (se estima que la reciente inversión en CAF genere anualmente alrededor de medio millón de euros en dividendos para el fondo vasco). Sin duda, es por este compromiso recientemente acordado por el Gobierno Vasco que pudiera resultar interesante tener en el radar las empresas vascas mencionadas anteriormente en este artículo, ya que con las miras puestas en el largo plazo resulta de especial interés saber que en dichas empresas se garantiza una andadura en principio independiente y lejos de operaciones corporativas (ya que lo que se busca es garantizar el arraigo de dichas empresas en el largo plazo al País Vasco, generando beneficios no solo para las comunidades en las que las mismas se encuentran instaladas sino también, para los inversores pacientes).

El futuro se despeja para Sacyr

Tras superar una tormenta perfecta en la que parecía casi imposible que Sacyr saliese viva de la misma, la empresa madrileña encara ahora el futuro con un optimismo compartido por varios de sus mayores accionistas. La empresa comandada por Manuel Manrique ha sido capaz de desprenderse de gran parte del que era su mayor lastre hasta hace poco: su inmensa deuda corporativa (que se ha reducido desde alrededor de 8.900 millones de euros en el año 2011 a poco más de 3.200 millones en la actualidad, gracias en gran parte a la venta de activos no estratégicos para el grupo). La mejor de las noticias es que la facturación del grupo de servicios crece de nuevo tras varios años de descenso, y las previsiones que maneja el mercado son positivas en este aspecto, ya que se espera que la compañía aumente su facturación a un ritmo cercano al 4-5% anual durante los próximos ejercicios. Además, la empresa es rentable de nuevo desde el año 2014, aumentando progresivamente su margen de beneficio neto a la par que sus ventas anuales, es decir, una combinación que puede resultar perfecta para crear valor para el accionista si se gestiona de una manera correcta como últimamente se viene haciendo.

Más allá de la inmejorable noticia de un endeudamiento que se reduce anualmente, quizás el gran activo de la empresa reside en el 8% que aún conserva la misma de Repsol, la mayor petrolera española y una de las más importantes a nivel mundial. Tras años de deuda asociada a dicha participación (y que se comía “anualmente” el dividendo percibido desde la petrolera), la empresa puede ahora disfrutar un dividendo anual de entorno a los cien millones de euros, que sin duda será bien recibido por parte de los acreedores de la empresa de servicios. Además, al igual que la tormenta perfecta hundió la cotización del grupo en los años mas duros de la crisis, ahora se da la situación inversa en forma de buenas noticias: los beneficios de Repsol crecen por un mayor precio del petróleo, la deuda de la petrolera se reduce a buen ritmo anualmente, y esto permite que el payout (porcentaje de beneficios destinados al pago del dividendo anual) suba a un mayor ritmo que como lo ha hecho en los últimos años, beneficiando a Sacyr de una forma directa por el dividendo percibido anualmente.

El futuro de la compañía

Tras un intenso saneamiento llevado a cabo durante los últimos años, la empresa respira ahora sin perder de vista que el endeudamiento sigue siendo elevado si se compara con las empresas del sector (teniendo aún un endeudamiento de alrededor de 8 veces EBITDA, un ratio muy elevado pero que se ha logrado reducido a la mitad en los últimos cuatro años). Lo que parece una realidad, es que el compromiso de pertenecer en el accionariado de Repsol a largo plazo continúa intacto por parte de la empresa (según han declarado recientemente desde el grupo), lo que da cierta garantía a los accionistas y acreedores sobre que el plan de reducir deuda sigue por buen camino. Además, lo más llamativo de la situación es que con una deuda que probablemente se situará por debajo de los 3.000 millones de euros en el año 2019, la participación que ostenta Sacyr en la petrolera esta valorada en algo más de 2.300 millones de euros, lo que prácticamente garantiza la viabilidad del proyecto de Sacyr de cara al largo plazo sea cual sea el entorno y desempeño de la empresa siempre que el grupo siga generando beneficios.

Por último, otro punto a favor de la empresa y que crea estabilidad a largo plazo en cualquier corporación es su estable accionariado, compuesto principalmente por accionistas individuales (que siempre genera mayor confianza en el mercado al tratarse de patrimonio personal): en este sentido, entre siete accionistas individuales y corporaciones familiares acumulan el 44% de la empresa (entre los que se incluye el actual presidente de Sacyr Manuel Manrique, que controla un 1,6% de la constructora a título personal). Todo parece indicar que la época dorada de Sacyr podría no ser cosa del pasado, ya que como se puede observar en este artículo, la empresa ha tomado decisiones drásticas para no solo sobrevivir, sino crear valor de una forma significativa para sus accionistas en el largo plazo.

Siemens Gamesa: Ajuste en bolsa debido a la emisión de acciones

Los mercados acuden atónitos a un desplome casi diario en el precio de las acciones de Gamesa, sin encontrar una explicación coherente más allá de profit warnings propios y ajenos (Vestas la semana pasada). Lo cierto es que la reciente fusión entre Gamesa y la división eólica de Siemens ha provocado un desplome que a continuación trataremos de explicar.

Situación previa a la fusión

La situación de Gamesa era la de una empresa sólida, que venía creciendo en ventas y beneficio neto a una media del 15% anual en los últimos años. Además, la empresa vasca contaba con un sólido balance en el que contaba con caja neta. En lo últimos años, la industria ha luchado por mantener unos márgenes de beneficio neto difícilmente repetibles, pues la competencia ha ido en aumento año tras año. Aún así, la empresa fue capaz de aumentar los márgenes de beneficio neto hasta el 5% sobre ventas en el último ejercicio antes de la fusión desde un 3% de promedio en los ejercicios inmediatamente anteriores. Con un accionariado estable entre el que figuraba Iberdrola como uno de los mayores accionistas, la empresa vasca buscaba recuperar los anteriormente mencionados márgenes de beneficio. En un momento en el que el sector esta concentrándose (como viene sucediendo en casi todos los sectores de la economía desde la crisis financiera de 2007), Gamesa encontró en Siemens el socio perfecto para poder competir contra empresas como la surgida de la fusión de Acciona Renovables-Nordex, Vestas, Senvion, Xinjiang Goldwind o Titan Wind Energy entre otras muchas a nivel mundial.

Situación tras la fusión con Siemens

Aunque la inmensa mayoría de los accionistas de la nueva Siemens-Gamesa no encuentran consuelo a la sangría que el título viene sufriendo desde hace meses, lo cierto es que si atendemos al tamaño de la nueva empresa, nos encontramos con que Gamesa es la segunda mayor empresa del sector a nivel mundial solo por detrás de la danesa Vestas, y esto es sin duda, una buena noticia de cara a un futuro lleno de retos (donde la competencia de productores de países emergentes pude suponer una clara amenaza a la consecución de pedidos) pero también de grandes oportunidades dentro de uno de los sectores llamados a marcar el paso del suministro energético del futuro. De hecho, la empresa surgida de esta fusión se ha convertido en un gigante no solo en lo que a ventas y beneficios se refiere, sino también a los márgenes de beneficio neto obtenidos (cercanos al 4% anual sobre unas ventas de 10.000 millones de euros, y según indican desde la empresa, con vistas a situar este margen en el entorno del 5-6% no más tarde del año 2020-2021). De hecho, si contamos con un margen de beneficio del 5,5% para el año 2020, nos encontramos con que la empresa se encuentra en el top-3 también de rentabilidad sobre ventas (donde Xinjiang sería la líder a nivel mundial con un margen del 12,5% para 2020, seguido por un 9,5% que tendría la danesa Vestas). Además, en lo que a pedidos se refiere, Siemens Gamesa también se encontraría en la tercera posición a nivel mundial dentro del sector solo por detrás de las dos empresas anteriormente mencionadas. Nos encontramos por tanto ante un gigante a nivel mundial, uno de los líderes dentro de un sector con un futuro brillante.

El principal quebradero de cabeza ha venido también de la mano de la fusión de ambas empresas, pues uno de los problemas que la misma ha traído es la emisión masiva de acciones en el proceso (de hecho, es en la propia web de accionistas de Gamesa donde podemos ver la evolución del capital social desde que Gamesa salió a bolsa en octubre del año 2000). Si visitamos el anterior enlace, podemos observar como el capital social de la empresa fusionada ha pasado de 47,5 millones de euros repartido en 279,27 millones de acciones a 115,8 millones de euros repartidos en 681,14 millones de acciones después de completarse la operación. Esta evolución del capital social solo tiene una lectura por parte de los accionistas: las empresas cotizadas (dependiendo del sector al que pertenezcan, con mayor o menor crecimiento, etc.) suelen cotizar a un PER (precio entre beneficios estimados) acorde a la industria, y el problema es que la empresa aumento en un 144% el número de acciones que componen el capital social y por tanto, el número de acciones entre el que se debe dividir el beneficio neto anual para obtener el beneficio por accion (BPA), cifra referente a la hora de calcular la valoración adecuada de una empresa en un determinado momento. Teniendo en cuenta que el PER promedio de los fabricantes eólicos se sitúa entorno a 13,5 veces a nivel mundial, nos da la siguiente valoración futura para Gamesa de cara a los próximos ejercicios:

Ejercicio 2020 (estimado):

Ventas: 11.120 millones de euros

Beneficio neto: 536 millones de euros (aplicando un margen neto del 5% aproximadamente sobre ventas)

Acciones en circulación: 681.143.382

Beneficio por acción (BPA): 536.000.000/681.143.382=0,80€/acción

Caja neta 2020: 1471.000.000€ (1471.000.000/681.143.382=2,15€/acción caja neta)

Valoración (sin tener en cuenta caja): BPA aplicado a PER 13= 0,80×13= 10,40€/acción

 

Podemos por tanto observar que aplicando el PER promedio del sector, obtenemos un valor estimado de 10,40€ por acción para el año 2020, sin tener en cuenta otros factores clave como los 2,15€ por acción de caja neta que el consenso de mercado espera que la empresa tenga para dicho año. Por tanto, nos encontramos ante una empresa con una elevada caja, cotizando a múltiplos actualmente atractivos de cara a largo plazo. Además, teniendo en cuenta los márgenes de beneficio neto que tienen empresas como Vestas (competidora europea, con gastos de producción y diseño similares a Gamesa), vemos como la nueva Siemens Gamesa aún puede ajustar en gran medida los gastos corporativos de cara al futuro para elevar aún más los márgenes de beneficio, y como hemos visto anteriormente en consecuencia, los valores que hagan aumentar el precio de las acciones del grupo de cara al largo plazo (margen de beneficio neto sobre ventas estimado para 2020 de Siemens-Gamesa 5% vs. 9,5% de Vestas). Todo ello, combinado con un nuevo accionariado diferente al anterior a la fusión pero tremendamente estable de cara al futuro (teniendo Siemens AG el 59% de las acciones e Iberdrola SA el 8,1%) dan como resultado un valor muy a tener en cuenta de cara a los próximos ejercicios.